Voy a introducir unas cuantas
entradas que merecen la pena incluirlas en el blog de reciente creacción, que
son de años anteriores pero que por un motivo o por otro han sido importantes
para mi. Mi "especialidad" hasta la creación de este blog era
escribir un pequeño relato sobre la actividad en cuestión, así que la para
mayoría de entradas, he cogido el relato y les he ido añadiendo fotos que hacen
más ameno el texto. Iré añadiendo algunas más en breve.... hala a no aburrrirse
mucho.
MONTAÑEROS IN FLAMES (VALLE DE TENA 6,7,8,9
DE AGOSTO DE 2012)
Las piernas se movían, lentamente, pero hacían caminar a mi cuerpo. Mi
aletargada mano intentaba quitarse algún pesado mosquito que se cruzaba por la
luz de mi frontal. Los brazos iban alternándose el bastón que sujetaba, más la
mente que el cuerpo, porque en ciertos momentos, me veía fuera del mismo.
La mochila era parte de mi espalda, las botas de mis pies… la oscuridad de la
noche ya cerrada, envolvía mis pasos, a cada uno le seguía otro y la mente
movida quizás por las experiencias vividas y las sensaciones que había
pasado, aún conservaba algo de lucidez y energía que al cuerpo le
faltaba. Pisaba tierra, barro, piedras, raíces… pero daba igual las piernas
seguían en su movimiento repetitivo, iba durmiendo a veces o eso me lo parecía,
los pensamientos se juntaban con los sueños… era un estado de embriaguez
agotadora o agotamiento embriagador.
Al fin buenas noticias, queda un
kilometro…seguimos, ya falta poco me decía… pero el kilometro se alargaba, de
vez en cuando pasamos por encima de algún puente, te hacía como despertarte por
el sonido de la cascada que pasaba por debajo, haciéndote un poco más fuerte, y
a la vez más débil, porque dejabas atrás las escasísimas energías que habías gastado
en concentrarte para seguir recto y no caerte al riachuelo. Llegamos a una
valla, cuando la crucé, sabía exactamente lo que me quedaba, lo recordaba
perfectamente del camino de subida, ahora sí que sería un kilometro. Entonces
empecé a notar un cosquilleo, como mi cuerpo y mi mente empezaban a fusionarse
de nuevo y el cansancio dejaba paso a otras emociones, a las de empezar a darte
cuenta de la hazaña que has realizado, que tú mismo sabes lo que vale y que por
mucho que expliques a la gente seguirá sin entenderlo. Y sí al fin ese gran
puente sobre el rio… por fin si… llegamos a La Sarra, tras 16h de
caminar, trepar, escalar, rapelar, sufrir… sufrir y empezar a recordar lo que
en esas horas había vivido: Algo increíble!!!
Todo comenzó unos días antes cuando tras varias
opciones de hacer actividades en Pirineos, se concreto en hacer sobre todo la Arista
Peyreget en el Midi d’Ossau y la Cresta Costerillou
con final en el Balaitus. El viaje a Sabiñanigo
fue rápido y como se esperaba aparecieron las tormentas, que nos dejaban esa
pequeña duda para el día siguiente. La primera intención para el lunes, era
subir al Midi d’Ossau, recorriendo la arista de Peyreget, subir al Petit
Pic, bajar al Collado de la Fourche y terminar la Integral subiendo
al Gran Pic. Aún sabiendo que estaría difícil el día, pusimos el despertador
a las 6 para ver si podíamos subir. Amaneció con nubes en las montañas, aunque
parecían de la propia humedad que deja una gran tormenta. Nos dirigimos con más
dudas que otra cosa al Portalet, donde ya en territorio francés, dejamos
el coche. La previsión que Jesús hizo al levantarnos fue exacta, aunque no muy
buena: niebla y 6ºC. Con la esperanza de que despejase nos dispusimos a
emprender la ruta de subida hasta el Collado de Pombie. La niebla
nos cegaba y no permitía ver más de diez metros. Íbamos comprobando que la roca
estaba chorreando. En esas condiciones era imposible aventurarse a escalar la
arista. Continuamos hasta el Refugio de Pombie, donde un par de
escaladores también esperaban con impaciencia, a ver si el sol imponía su ley y
aparecía en estos prados, casi verdes alfombras, esos rayos de sol que
dejarían la roca en condiciones. El guarda nos confirmo el pronóstico: iría
mejorando a lo largo del día y no se descartaban incluso alguna tormenta por la
tarde. Con este panorama nos llenamos de razones para bajar y hacer otra
actividad por el valle, como así hicimos, una vía ferrata: Foradada del
Toscar. Bajamos rápido y quedó como un paseo matutino de casi tres
horas.
Enseguida nos fuimos a hacer la ferrata, un pequeña
aproximación nos dejo en la base de unas agujas muy verticales de caliza, desde
donde se veían las primeras grapas.
Vista general de la aguja por donde discurre la via ferrata |
Eran las 13:30 del mediodía cuando empezamos, con
ánimo y ganas de empezar a hacer actividad de la buena. Poco a poco comenzamos
la ferrata superando tramos muy aéreos, cruzamos un pequeño canal y nos metimos
a una chimenea con algún paso extraplomado donde agradecíamos las grapas
artificiales… y nosotros pensando como sufriríamos escalando… seguramente no
hubiéramos pasado del primer largo.
Así la progresión nos llevo a otro tramo vertical y
continuamos por un espolón hasta llegar a la cumbre de la aguja. Allí paramos a
reponer fuerzas, tranquilamente disfrutando de las vistas espectaculares de
todo el valle.
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Travesía aerea en la ferrata |
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Jesus en la travesia |
Seguimos con algo de pereza por un destrepe, algo
delicado, que hizo que la adrenalina volviera al torrente sanguíneo, ya que
seguidamente teníamos que cruzar una travesía horizontal con un patio
acojonante, donde nos hicimos varias fotos. Rodeamos esta aguja y atravesamos
un puente tibetano hacía la siguiente zona rocosa. A partir de aquí, la vía
perdió verticalidad aunque el interés seguía, ya que tenía algún tramito
disfrutón, cruzamos otro puente, ahora nepalí y luego subimos por un diedro muy
marcado y bonito para escalarlo (no pasaría del IV+ sin ayuda), para llegar al
final de la vía a una pequeña cima. La bajada estaba más peligrosa que la
propia subida, ya que tuvimos que descender por un sendero con algo de barro y
piedra suelta. Ayudándonos de una cuerda fija fuimos bajando con algún resbalón
que otro, hasta retornar al pie de vía y así dar por finalizada la primera
actividad emocionante de esta semana.
Con la lección aprendida y el pronóstico meteorológico
bien mirado y remirado, al día siguiente sonó el despertador a la misma hora,
las 6 de la mañana. Fuimos al Portalet y nos acompañaba el cuñado de
Jesús, otro Javi. Él haría la normal y nosotros la integral de la Arista
Peyreget como habíamos planificado el día anterior. Comenzamos sobre las
7:30 con mejor panorama: sol y 10ºC, por lo se presentaba un buen día. La
subida al Collado de Pombie, como el día anterior se hizo algo pesada,
pero al despedirnos de Javi y comenzar la subida hasta el Collado de
Peyreget nos dimos cuenta que la dureza no había hecho nada más que
comenzar. Este tramo de subida constante nos significó una sudada
importante.
Jesus con la Arista, el Petit y el Gran Pic. |
Llegamos al collado y compartimos unos instantes con
una pareja catalana. Eran más mayores y nos comentaron que subirían solamente
al Petit Pic. Así que nos encaminamos entre praderas y pequeños bloques
hacía la parte interesante de la jornada: el inicio de la Arista de Peyreget.
Esta, puede hacerse más o menos difícil en tanto en
cuanto más nos acerquemos al filo. Nos vestimos de montañeros: nos
colocamos arnés, casco, cacharros y nos atamos en ensamble para empezar a
trepar, escalar o caminar… lo que la arista impusiera en cada momento. Nosotros
fuimos buscando la parte más fácil, así fuimos remontando la arista por
la vertiente que da a Pombie.
Empezando el bacalao con los gigantes de roca delante, Petit y Gran Pic |
Buscando el camino, progresamos por varias
canales, con pasos de III, alguno de III+ y muchos de II. Rápidamente, nos
plantamos en un collado en el que parecía que la cosa se complicaba. Paramos a
comer para llenar el depósito y continuamos la marcha por una canal que era más
fácil de lo que parecía. Llegue a otra canal de III más o menos, que comparando
con la foto de la reseña, parecía ser la última dificultad antes del Petit
Pic.
Última canal antes de la antecima del Petit Pic. |
Al final había una reunión con un par de clavos y
argolla… estábamos en el camino correcto. Seguimos hacia un pequeño colladito
desde donde pudimos ver a Javi que ya había llegado al Gran Pic por la
normal. Eran las 13:30 y ya llevábamos unas cuantas horas de actividad, así que
no subimos a la cima oficial del Petit Pic (nos faltarían 10-15m) y
decidimos buscar el destrepe hasta el rapel que nos marcaba la reseña. Encontré
el rapel pero la salida era algo “sucia”, había posibilidades de que se
enganchara la cuerda al recuperarla, aún así salí para abajo y a los 10 metros,
vi enseguida otra instalación de rapel algo más limpia. Continúe, pero las
cuerdas no llegaban al final, nos quedaban esos 10 m para llegar a zona
“horizontal”. Así que me asegure y le dije a Jesús que bajara hasta ese rapel y
lo cambiara, para bajar del tirón. Una vez allí, destrepamos una zona de
piedrecillas sueltas y arena. La zona era propicia para algún resbalón pero con
cuidado llegamos al mítico Collado de la Fourche, brecha que
separa los dos picos, el Petit y el Gran Pic. Este collado es más
conocido por su corredor que se forma en invierno.
Veíamos desde los rapeles el Gran Pic,
alzándose poderoso frente a nosotros. Impresionaba ver esa mole de roca.
Estábamos con la lógica preocupación de cómo sería esa placa de IV que según la
reseña era “una placa jabonosa y lisa”, vamos que… íbamos algo acojonados de
qué nos encontraríamos. Llegamos a la famosa placa que teníamos que atravesar
de izquierda a derecha. El primer vistazo nos apaciguo el ánimo, ya que tenía
fisurillas y aunque expuesta, no parecía tan fiera. Desplegamos más cuerda y
tiró Jesús asegurando en un clavo que había al empezar, rápidamente
bordeo la gran roca, que estaba encima de la placa y subió (yo ya le perdí de
vista) una canal fácil, de III como mucho.
El Petit Pic mirando atras encima de la placa de IV |
Al atravesar este paso, supuestamente el más difícil de
la ruta, respiramos aliviados y nos dio mucha confianza. Nos acordamos de la
experiencia que nos dio la escalada en Galayos, para estar frente a un
buen patio y no perder los nervios, ni la concentración. Tuvimos nuestro
momento de “cariño”, nos venimos arriba y lo celebramos pensando que lo
teníamos hecho… la Integral al Midi!!! … Yo como siempre con los
pies en el suelo y algo cauteloso (la montaña me ha enseñado que siempre hay
que respetarla por fácil que parezca la ruta), calme los ánimos y seguimos
concentrados para buscar las canales que subieran a la cima. Cogimos
un par de canales a izquierda y luego a derecha, algo lisa esta última y
cuando la canal disminuía la pendiente y los bloques empezaban a ser más pequeños…
los nervios desaparecieron, para dejar paso a la piel de gallina, a
alguna lagrima fácil, a la emoción embargándonos… a sentir y a disfrutar de
esas sensaciones únicas, que te da la montaña. Las voces de Jesús comunicándose
con Javi al que ya veíamos, me desato esa alegría que refrene anteriormente,
porque ahora sí … habíamos llegado a la cumbre del Midi d’Ossau!!!
Los tres en la cima |
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Reponiendo fuerzas en la misma cima del MIDI |
Eran las 15:30, aproximadamente tardamos en toda la
integral unas 6 horas, pelín lento pero disfrutón y seguro. Comimos algo y
enseguida reemprendimos la marcha para descender de este cono de roca, de
origen volcánico. Al cambiarme los gatos por las botas, me di cuenta que una de
mis botas había dado lo que tenía que dar, la mitad de la suela estaba rota…
intentaría llegar hasta abajo como fuera… no había más remedio. El inicio de la
bajada era arduo: pedreras y rocas sueltas, hacían que el camino de regreso no
fuera un paseo. Llegamos a la primera chimenea(o tercera en sentido de subida)
y había gente rapelando, con lo que nos armamos de paciencia. Cuando nos llego
el turno, Javi se puso a practicar la teoría del rapel: instalación,
lanzamiento de cuerda y deslizamiento… Aprobado!! Continuamos y seguímos
esperando en los dos siguientes rapeles. Entre medias había algún destrepe algo
“misterioso” sobre todo antes de llegar a la segunda chimenea, aunque luego llegaron
dos gabachos detrás, y se fueron algo a la izquierda (en sentido de bajada) y
había otro rapel montado, aunque eso sí, era más largo (aprox 30-40m). Hicimos
el último rapel con las cuerdas del grupo que nos precedía, y ya descendimos
hacía el Collado de Suzón, para regresar al Refugio de Pombie,
atravesando la gran pedrera, signo también de un antiguo glaciar. Llegamos a Pombie
con la reserva encendida, y ya pusimos el automático hasta el Parking… llegamos
a las 21:30…14 horas justas de actividad… palizón.
Esa noche dormí como un niño, no me entere de nada. A
la mañana siguiente, fuimos a Jaca para comprarme unas botas, ya que
aunque llegaron al Parking, iban entrando piedrecillas y me dejo la planta del
pie algo tocada. Al final unas Salewa MS Rapace GTX, bastante ligeras,
suelas semirrígida, semiautomática para crampones y en principio cómodas…
también se llamaban 189 €… aún así buena compra como vería después. El único
pero, que no aprieta todo lo que yo quisiera el tobillo.
Una vez compradas, había que estrenarlas y que mejor
estreno que… hacer otra cresta. Teníamos previsto hacer la Cresta
Salenques-tempestades, pero entre que es muy larga, tienes que
escalar con todo el mochilón y visto que en la integral del Midi
tardamos 14 horas, pues decidimos hacer la Cresta Costerillou, donde
iríamos al menos en la cresta más ligeros. Esta, es una de las grandes crestas
del Pirineo, junto con la Salenques-Tempestades, la del Diablo y
la de los 15 gendarmes del Alba. Así que nada tras revisar y estudiar un
poco la reseña nos fuimos a por el Costillar… hey you… Costerillou… que pasa
por la Aguja d’Ussel (3019 m), la Torre Costerillou (3049 m),
catalogado como el 3000 más difícil del Pirineo (pasos de IV+), y termina en el
Balaitus (3144m), un pico al que tenía ganas también y por unas cosas u
otras aún no había subido.
Con todo listo, nos subimos a La Sarra, zona
recreativa encima de Sallent de Gallego, para subir
tranquilamente…aunque con mochilón y palizones acumulados… a Respomuso o
un poco más a vivaquear por allí. Salimos para arriba a las 18:30 y la
marcha a Respomuso, entre charlas y consejos de cómo ser padre, se
hizo bien. El sol apretaba aunque al menos el bosque que atravesamos nos daba
cobijo y sombra para no derretirnos. Remontamos todo el barranco de Aguas
Limpias hasta que llegamos a la presa, y al poco divisamos el refugio.
Paramos y pregunte al guarda por vivacs, él cual me comento que siguiendo el
barranco de Respomuso sobre los 2300-2400 había praderillas y agua…
buenas condiciones para un buen vivac. Con una tostá importante alcanzamos
sobre las 21:30, una zona que tenia buena pinta, había una pequeña fuente al
lado… pero la hierba era algo irregular. Ya había un par de parejas en los
mejores sitios, así que nos quedamos allí.
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El vivac con la cresta del Diablo detrás |
La noche fue de las mejores en las que hecho vivac,
nada de viento, buena temperatura, casi pasé calor con el saco ligero de 800g
de plumas…preciosa al principio con todas las estrellas reluciendo, algo digno
de experimentar y vivir alguna vez. Luego salió la luna y alumbraba bastante
aunque no era llena.
El despertador sonó a las 6. No dormí bien porque se
me olvido mi almohada hinchable, con lo que sumé el poco descanso al cansancio
acumulado… alegría!!! Que nos espera otra paliza… que ganas Dios!! Son
los momentos en los que si alguno dice que no hacemos nada, seguro que el otro
se alegra, pero somos montañeros o eso pretendemos…y no vamos a ser unos moñas…
somos machacas…Espartanos!!! Como dice su lema: “retroceder nunca, rendirse
jamás”… así que nada como resumiendo somos un poco gilipollas y muy masocas,
pues a darnos un “paseíto para estirar las piernas”.
Se vislumbraban las primeras luces por encima de la Cresta
del Diablo, cuando comenzamos la andadura, tiempo 0… las 6:40 de la mañana.
Teníamos que seguir el camino de la normal al Balaitus por
la Brecha Latour hasta que esta apareciera, y luego flanquear hasta una
vira marrón, al inicio de la trepada a la Aguja d’Ussel, donde empezaba
lo bueno. Toda esta aproximación-ascensión es en ella misma una gran actividad,
yo la verdad es que iba hecho unos zorros y llevábamos un ritmo cansino, pero
sabiendo lo que nos quedaba o lo hacíamos así o no lo hacíamos. Llegamos a la
marcada vira marrón, tras casi 3 horas. Sobre las 9:30 empezamos el “bacalao”.
Nos pusimos los cacharros. Ya que en la experiencia del Midi nos fue
bien, vimos que avanzábamos rápidos y sobre todo seguros, pues nos encordamos
en ensamble desde aquí. Empecé yo, haciendo una travesía en diagonal hacia la
derecha hasta casi llegar a una gran chimenea que sube a izquierdas a una
brecha debajo del primer 3000 de la jornada: la Aguja d’Ussel (3022 m).
Jesús tuvo un momento de “miedo” al empezar la aguja, yo lo había tenido antes
un par de veces… mi tripa decía algo, pero yo no la escuchaba… como a mi cuerpo
en general.
Empezando la escalada a la Aguja d'Ussel |
Trepamos por unas canales marcadas a la izquierda de
la gran chimenea que se iba cerrando hasta la brecha, y antes de la brecha
giramos, entre grandes bloques, directos a la izquierda buscando la Aguja.
En poco tiempo llegamos a cima… un pequeño vivac en la misma cima de la Aguja
d’Ussel… grandes vistas, se veía el Balaitus ahí mismo, muy
cerca… nos llevaría un rato hasta llegar allí.
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Pano de la cresta desde la Aguja d'Ussel |
Desde aquí la cresta se mostraba ya en toda su
dimensión, patio a la izquierda (España), y más a la derecha (Francia), donde
está el Glaciar de la Neous…. Pues nada al lío…que para eso hemos
venido.
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En el agujero para cambiar de pais...o vertiente |
Destrepamos desde la Aguja y atravesamos un par
de agujeros, fuimos zigzagueando entre los grandes bloques, o pasando por el
mismo filo a veces, hasta plantarnos al pie de una pequeña placa con fisuras
(en la vertiente francesa), donde nos pusimos los gatos.
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Con la Aguja d'Ussel detrás |
En ese momento que llevábamos aprox 1 h30’ de cresta,
ya veíamos que no tenía nada que ver con la del Midi. Esta era
mucho más expuesta, con pasos de III prácticamente continuamente, sino alguno
extra de IV… muy misteriosa… Alcanzamos el filo (la frontera) y vimos un
cordino para rapelar. Según un video-reseña de Maskarell (un valenciano
que se curra unos videos muy guapos), rapelaba para entrar a la chimenea de la Torre.
Así lo hicimos.
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Antes de hacer el rapel hasta la chimenea de la Torre |
Rapelamos unos 10-15m y nos plantamos en la entrada de
la chimenea…la vista para arriba… tragamos saliva… que pinta!! Monte una
reu con dos friends y desplegamos cuerda. Jesús estaba como un león y se subió
la chimenea (IV de los buenos) con confianza.
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Antes de subir la chimenea de la Torre |
Le seguí, subí también bien pero al llegar donde montó
reunión Jesús y ver lo que nos esperaba… a tragar mas saliva … llegue a su
altura…donde me pongo?... pues a horcajadas en la misma frontera… vaya patio!!
La madre que me parió!! Pero para condimentar un poco el momento y darle ese
aire de ruta legendaria, desde la misma brecha donde estábamos, se veía el Arc
Boutant, un gendarme adosado a la gran mole de roca, como un arbotante se une
en una catedral… fácil… de ahí el nombre. IMPRESIONANTE…ACOJONANTE…SIN
PALABRAS.
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Sentado a horcadas con el vacio a ambos lados |
Este es uno de los sitios en los que dices…soy un privilegiado de poder estar aquí... y lo que me ha costado… y a ver si salgo…jeje. Porque… en fin, la salida de la brecha tenía su miga. Aunque era bastante vertical, un par de clavos daban un pelín de confianza. Jesús se apoyo en mi hombro un pie y con el otro dio el paso para salir arriba y tras un par de buenos pies y un pequeño tramo más fácil, salió a una repisa donde había otra reu.
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En la segunda reu de la Torre, con el Arc Boutant detrás |
Mi turno… subí bien los pies en la salida, con
buena técnica, pero con mi mente jugaba a llevarme la contraría… de verdad
IMPRESIONANTE!!. Ya se veían unos grandes bloques y según reseña eran pasos de
III, bastante bien, fácil, cima de la Torre Costerillou (3049
m), el 3000 más difícil de Pirineos!! Alegría!!. Comimos una barrita y
ya veíamos la siguiente placa-muro donde estaba una cordada que nos precedía.
Desde la misma cima se intuía el rapel… seguía el ambiente y la marcha… rapel
de 20 m con el final volao… como nos gusta pasarlo bien… o mal… no sé. Así que
hala, al lio. Bajo Jesús, bien, luego yo, bien.
Mirando atras...por donde rapelamos la Torre |
Seguimos: muro de III. Se supone que a partir de aquí
ya no hay grandes dificultades… eso decía la reseña. Razón tenía… grandes
dificultades no son, pero hay muchos pasos de III, III+, alguno aislado de IV…
misteriosos…con un ambientazo a ambos lados de la cresta que la madre que lo
pario!! Así que nada seguimos ese muro, con buenos agarres y zigzagueamos
en ambas vertientes, hasta un paso de adherencia…tragué saliva... de segundo.
Al menos tenía una fisurilla que te permitia un apoyo aceptable… mi mente
estaba ganando. Pero ya no podía quedar mucho más.
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En los últimos pasos de la Cresta |
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Pasos finales... la cabeza decía basta!! |
La cresta seguía firme y nosotros sufriéndola-disfrutándola. Llegamos a un destrepe un poco raro y subimos al filo otra vez, y ya si…. DIOS!! LO HEMOS HECHO!! Joder con la Cresta Costerillou!!
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vista hacia atrás una vez en "tierra firme" |
Nos pusimos las botas, sacamos las cámaras, para
grabar el momento de cumbre al Balaitus…cerca…cerca… CIMA!! Ahora sí, Balaitus…
ha costado… no iba a ser fácil. Eran las 15:30, parece que debe ser la hora de cima
porque el día del Midi también llegamos a esa hora. En total desde que
nos encordamos al pie de la Aguja d’Ussel, tardamos aprox 6 horas en la
cresta propiamente dicha. Fotos, videos… vistas espectaculares… GRAN CIMA ¡¡BALAITUS!!
Lo único un poco raro son las tuberías de su cumbre, aunque creo que se han
quedado como símbolo. Comimos, tenía bastante hambre. La ensalada de pasta
entro fácil.
Cima de Balaitus (3144m) |
Espectaculares vistas. El Midi destaca. |
Empezamos a bajar y Jesús consiguió cobertura de
datos… pues fotos al facebook. Durante la parada disfrute de las vistas…
saboree la cima, la experiencia, las sensaciones… no se puede describir hay que
vivirlo… pero también empecé a pensar en la bajada…que pereza, ahora en la Brecha
Latour 4 o 5 rapeles, y luego bajar a coger los sacos y … a La Sarra…
tenemos el frontal… pues seguramente lo usaremos.
Fuimos bajando con cuidado por zonas de pedreras y
piedra suelta hasta llegar a la Brecha Latour. Buscamos el primer rapel,
un cable de acero con dos argollas. Bien, se veía la segunda instalación. Bien,
montamos y empecé a rapelar, iba buscando pero no encontraba. Continúe, vi a mi
izquierda según bajaba una argolla, distinta que las instalaciones
anteriores…no debía ser esa… seguí buscando… bajé más cuerda. Llevaba ya 20m y
no veía nada, empecé a recordar la maniobra de remontar la cuerda porque lo
mismo me hacía falta… me fui hacia la derecha y voila!! Allí estaba la tercera
instalación. Bueno, bien, seguimos otro rapel, coge, recoge cuerda,
lánzala…mierda se me queda a dos metros…vuelve a cogerla y lanzarla…estaba
empezando a darme cuenta de que iba hecho papilla. Hicimos el cuarto rapel y
como no veía otro me decanté por llegar hasta la canal de la Brecha ,
parecía que desde allí se podía destrepar. Había otra cuerda fija un poco más
abajo… así que recogimos cuerda y bajamos usando la que estaba puesta. Otro
destrepe misterioso por placas lisas aliñadas con piedrecillas sueltas… vamos
el escenario perfecto para el ostión. Pues nada concentración, más
concentración, 120% de concentración y seguimos ya que el desgaste
psicológico y el agotamiento físico es una buena mezcla para tener un tropezón.
Ya si, llegamos a una tediosa pedrera pero se veía más fácil, al menos no era
peligrosa.
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Vista de la cresta de Costerillou una vez pasada la Brecha Latour |
Atravesamos un nevero y llegamos más o menos donde
abandonamos por la mañana la ruta de ascenso al Balaitus para ir a la
cresta… madre mía no nos queda ná. Así negando al cuerpo cualquier atisbo de
pereza y desobediencia, fuimos bajando hasta coger los sacos y aislantes que
dejamos y ya continuar hasta La Sarra. Mi tobillo dercho sobre todo iba
ya gritando y metí el pie en la fuente que nos dio de beber todo el día. Al
menos un poco de alivio que me permitió continuar con el modo stand by. Así
descendiendo, bajando, andando, caminando, marchando… llegue a mi estado
lamentable de desgaste brutal tanto físico como mental, donde los pensamientos,
sueños cumplidos y deseos por cumplir se entremezclaban para dar unos recuerdos
que hoy plasmados sobre el papel, no hacen sino reforzar la idea que la montaña
merece la pena ser vivida, disfrutada, sufrida y compartida por nosotros…
compañeros de cordada… montañeros in flames.
Montañeros in flames...cima de Balaitus |
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