Regreso a
Gredos (4,5/3/16)
La actividad la teníamos prevista
para el finde anterior pero la nevada iba a ser importante, por lo que
decidimos pasarla a este, con el anhelo que luciera un sol radiante. Pero no
fue así.
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Ambientazo Gredense del día siguiente |
Con tantas páginas webs, te vuelves
loco mirando y remirando. Cada día cambian la probabilidad de precipitación, la
temperatura de cumbre, la velocidad del viento en cumbre, la visibilidad, la
isoterma de 0ºC. También se mira la previsión en el sistema montañoso, en el
pueblo de abajo, en la región en general, la tendencia de distintos modelos.
Tanta información te da más dudas. Ninguna página se pone de acuerdo al 100%.
Al final vas al monte como los pioneros, ¡A ver si hace bueno!
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Buen recibimiento Gredense |
Con este deseo nos plantamos en la
Plataforma el viernes a las 19:00. Durante el viaje la lluvia nos interrumpía
de vez en cuando, la charla ilusionante de los proyectos que teníamos. La
primera impresión al abrir la puerta del coche no fue muy buena. Un viento
helador nos recibió para dejarnos con esa incertidumbre de que nos
encontraríamos mañana. Hoy “simplemente” era subir al refugio a cenar y dormir.
La aproximación como siempre hasta la Laguna Grande es pesada. Si además le
añades el fuerte viento y la ventisca ocasional que nos acompañó durante el
recorrido, hacen del previsto paseo a la luz de la luna, una excursión dura y
exigente.
Llegamos al refugio con la luz de los
frontales, a las 21:45, dos horas y media. Hubo dudas en el ocasional refugiero
para servirnos la cena. La amabilidad no la conoce, debe ser que con frío no
pasa por allí, o se la ha había llevado Oscar, el refugiero habitual.
La sopa nos calentó por dentro y
mitigo el frio que nos había acompañado. Colocamos la mochila, para mañana
tener el material listo y salir temprano. Nos levantamos a las 6:00 y parecía
que no se oía el viento. Impresión equivocada dentro de aquellas paredes. Un
pequeño desayuno sin leche caliente, por no subir el hornillo, y nos vestimos
de montañeros. Salimos del refugio con el arnés y los crampones puestos. El
frontal en la frente nos iluminaba los primeros pasos. Seguimos las huellas que
se dirigían entre grandes bloques rocosos a la Hoya Antón, con la primera
intención de escalar La Norte del Almanzor. La noche anterior habíamos hablado
que si el viento era muy fuerte desestimaríamos la opción de subir al Almanzor
y nos quedaríamos haciendo alguna cascada por la zona de abajo. Tras una hora
de aproximación y con las famosas cascadas a nuestra izquierda, decidimos no
hacer la Norte y quedarnos a escalar alguna de estas famosas cascadas de hielo.
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Preparando la GOPRO... sin pilas. |
Subimos hasta sus pies, y decidimos,
o decidi empezar por la Chachi Falls. Una cascada de III/4 de dificultad. Quizás
demasiado para mí a priori, pero hacia dos fines de semana me había encontrado
muy bien en una cascada por Peñalara, dándome unos pasos muy finos en mixto.
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Mirando a las Chachi Falls |
Creía
tener la cabeza bien puesta, pero al empezar a pinchar el hielo, vi que no era
así. Además mis brazos me dijeron que no habían pasado por el roco hacía mucho
tiempo y que no estaban para florituras. Tras unos inicios titubeantes y después
de colocar un tornillo, decidí dar marcha atrás y bajarme. Decisiones difíciles
porque implican asumir que el miedo te ha podido, aunque también hay que saber
renunciar a tiempo, para volver más preparado y mas mentalizado para afrontar
estos retos.
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Metido en faena, probando el hielo y renunciando. |
Lo demás pueden ser excusas, manos
muy frias, brazos cansados antes de empezar por no subir pies y no “despegar”
del suelo, viento incesante helando cada parte de la piel que estuviera
descubierta. Podría seguir pero la verdadera razón la sé, y es que el miedo
otra vez me pudo en Gredos.
Desde que un año me enrisque bajando
del Morezón a la Laguna, en el estrechamiento llamado Canal de la Mina, aunque
el resultado no fue trágico, siempre voy a Gredos con mucho respeto, quizás
demasiado y el subconsciente me dice que debo ser prudente. Subconsciente o
consciente, lo único que queda es la propia decisión, de la que se deben sacar
conclusiones.
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Araña, Yo sucio, Hercules y "lo nuestro" |
La primera conclusión la saque en ese
mismo instante de renunciar a escalar la Chachi Falls, y no era otra que debía
escalar. Escalar, escalar otra cascada más sencilla para coger sensaciones y no
irme de allí con el rabo entre las piernas. Elegimos una cascadita que desde
abajo se veía más tumbada, aunque luego era dura.
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Empezando la pseudoHercules |
Empecé bien y tras meter tres tornillos,
descanse en este último. Visualice lo que me quedaba por arriba y parecía que
tras un resalte más se salía a una pala de nieve y luego había una repisa que
era común con la parte intermedia de la famosa cascada Hércules.
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Dandole un poco |
Continúe con
buenas sensaciones pero iba buscando algún sitio para montar reunión. Tras la
campa de nieve que se iba empinando poco a poco hasta la salida, y llegar a los 60-70º, no había repisa. Me
sorprendí al ver una travesía de aquellas de ver y tragar saliva. Visualice la
roca, intentando montar alguna reunión pero no veía más que una fisura donde
entrarían unos friends tras toda la espeluznante travesía. Así que nada,
dándole adrenalina al cuerpo, metí un tornillo tranquilizador antes de salir de
aquella campa de nieve, y fui poco a poco avanzando a golpe de piolet y crampones, hasta llegar a
esta incomoda reunión. Meti tres friends y un tornillo. Una vez montada la
reunión, rápidamente barajé las opciones de cómo bajar de allí. La plancha de
hielo que tenía por debajo, parecía buena para hacer puentes de hielo.
Probaríamos como quedarían y solo habría que abandonar un par de cordinos.
Subierón Jose y Piña, mientras les
recogía mis pies parecían cubitos de hielo y empecé a preocuparme. No quiero
pensar que sensaciones deben sufrir Himalayistas. Una vez todos juntos, monte
los abalakovs con el tornillo más largo. Fue bien, en 3 tres intentos, dos
buenos puentes de hielo, sin tardar más allá de quince minutos. Los probé
colgándome y parecían fiables. Puse los friends por arriba para redundar
seguridad, pero no hizo falta abandonar ninguno. Al menos recursos para salir
de atolladeros si me quedan…jeje. Rapelamos sin contratiempos y deseando
refugiarnos del viento helador que nos había minado la moral y las ganas de
intentar cualquier otra escalada.
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Moñeando |
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"disfrutando" |
Bajamos de allí disfutando de
magnificas estampas. Los Tres Hermanitos se asomaban cuando las nubes les
dejaban y recordamos ascensiones mucho más calidas.
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Los Hermanitos y el Perro que fuma |
El ambientazo era
espectacular, pero el frio también. Frio, mucho frio, quizás no haya pasado
tanto o no lo recordaba. Son sensaciones que se olvidan con facilidad cuando el cuerpo vuelve a entrar en calor.
Volvimos al refugio, y vuelta a la
Plataforma entre alguna risa para olvidarnos del cansancio. Ya en Hoyos, en el
Bar La Galana, nos tomamos la birra y comimos un menú para entrar en calor. Nos
reímos con los chupitos de sobremesa y concluimos un día y medio de buena
actividad invernal, pasando miserias, pasando frio, pero superando
dificultades, compartiendo vivencias, alegrías y echándonos unas risas entre
colegas.
Como siempre Gredos en invierno no
defrauda.