Que dura es la
montaña... y más la alta montaña (Benasque 12-13/4/14)
Con los preparativos ya realizados,
nos encaminamos a Benasque, lugar de
sueños y proyectos, de ilusiones por realizar y retos alcanzados en el pasado.
Por estos lugares, tuve la oportunidad de subir a mi primer tresmil, el Aneto. Ascensión fácil, más aún si las
condiciones acompañan y las fuerzas te respaldan el día en cuestión. Así en
Junio de 2009 ascendí a este pico, el más alto de Pirineos y el tresmil más famoso de España. Quizás llamado por esta
fama, me lance a probar suerte en esto de realizar ascensiones a picos con algo
de picante… más por su longitud y dureza física que por su dificultad técnica.
Pasados casi cinco años, volvía a
esta cumbre, cima de sueños y seguramente de proyectos futuros, como la arista Salenques-Tempestades, que está en la
lista de futuribles.
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Parte de la Salenques-Tempestades al Aneto desde Aigualluts |
Con más experiencia en montaña invernal y en escalada, esta
vez tocaba realizar la ascensión con esquís de travesía, nueva modalidad de
deporte de montaña que he empezado a probar este invierno, aunque he salido
menos de lo que me hubiera gustado, para tener más confianza, sobre todo
bajando por nieves no tratadas y coger soltura foqueando en pendientes
moderadas. Pero bueno, la cita surgió, a
una propuesta de Jose varios meses atrás. Así que allí nos presentamos, con las
tablas listas y las ganas a tope… aunque era mejor no pensarlo… la paliza
física que nos íbamos a meter.
La idea era vivaquear en una cabaña
pasado Benasque, en el cruce hacía el
Valle de Vallibierna… pero al llegar
este camino estaba cortado por un alud. De noche, sin ver mucho más de lo que
alumbraba los frontales, no veíamos la cabaña que Jose estaba seguro de estar
allí, pero que no pudimos ver. Así que al final nos bajamos al Camping Aneto, buena opción B. Aparte de
parcelas para tiendas y bungalows clásicos, tiene un edificio con habitaciones a modo de albergue, con baño
incluido y cocina compartida… descubrimos un buen campo base para futuros
proyectos.
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Empezando por las pistas de esqui de fondo |
Madrugamos para empezar la jornada
temprano, con la idea de hacer cumbre en el monarca de los Pirineos, el Aneto. Así a
las 6:40 nos echamos la mochila a la espalda, y vestidos de montañeros-esquiadores,
con los esquís al hombro para llegar a las pistas de esquí de fondo de Llanos del Hospital y comenzar el foqueo.
Apagamos los frontales en este pequeño trayecto ya que se empezaba a ver perfectamente.
La primera parte íbamos remontando por las pistas de esquí de fondo los Llanos
del Hospital hasta llegar al Plan de
Estan, donde se veía ya parte del gran
lago que cubre esta zona en verano. Nos desviamos a media ladera para
acortar algo la subida a la Renclusa
y empezamos a comprobar que la nieve no nos iba a acompañar. Teníamos una nieve
costra que te hundías y a la vez te resbalabas, incluso con las cuchillas.
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Llegando a la Renclusa, con "su" pico al fondo |
Llegamos
a la Renclusa en 2H30’… algo más que
el horario planificado. Dejamos el saco y alguna cosilla más para aligerar peso
y encaminamos la subida al Portillón por
la palas que suben directas a la Madaleta.
El primer tramo no íbamos mal, a mi me dio amago de mal de tripa… sería el
esfuerzo que empezaba a pasar factura. Paramos un momento y nos cruzamos con
una pareja, y al rato bajaron cuatro esquiadores por las ultimas palas antes de
llegar al Portillón… yo tenía más
ganas de bajar que de seguir subiendo, pero no me lo iba a perder.
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Palas antes del Portillón |
En estas
palas comenzamos a tener muchos problemas con la nieve que paso a ser súper húmeda
y se nos formaban zuecos constantemente. Paramos varias veces para limpiarlos
pero al momento se formaban igual o más. Yo estaba penando mucho, el esfuerzo
físico era grande, pero el mental mucho mayor. También tenía problemas en el
foqueo, al pasar por pendientes más inclinadas. Novatadas que se pagan, al día
siguiente tanto las vueltas maría como la posición más recta y con paso más cortos,
me ayudaban a mejorar el ritmo y a no pasar tantas miserias al resbalar los
esquís. Llegamos a donde teníamos que girar a izquierda para llegar al Portillón Superior y en estas pendientes
pase unos momentos de apuro… resbalones, con los zuecos, en travesía de laderas
bastante inclinadas…. No me acordaba pasar tantas miserias y de tanta
exposición gratuita... un poco miedo para recordar que la alta montaña es… alta
montaña. Llegamos
al curioso Portillón Superior, casi 4
horas desde la Renclusa… se nos estaba yendo de horario… pero sigamos. Nos quitamos los esquís para
bajar el tramo hasta el glacial, y en esta zona al estar la nieve muy blanda te
hundías hasta la cadera, forcé para sacar la pierna, y me arreo un tironcillo…
mierden gorden…pues vaya putada… Jose!!…
no sé si podre seguir!! Qué hacemos? Volvemos o seguimos por el glacial hasta que
veamos? Espere un poquito y parece que se me relajo el muslo… seguimos claro.
El glacial estaba estupendo para foquear… así si… daba gusto, pero el tiempo ya
lo llevábamos en contra.
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En el glacial |
Seguimos hasta el Collado de Coronas y allí decidimos
bajar porque eran las 15:30 y además se veían nubes que aunque no eran muy
amenazadoras, podían descargar algo por la tarde según el pronóstico. Así que
nos ahorramos el último tramo de subida
y atravesar el famoso paso de Mahoma, en tiempo una hora larga… al final comprobamos
que hicimos lo correcto.
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Collado de Coronas... ultimos tramos de subida |
Ahora
tocaba lo divertido…. Después de 8 horas foqueando… preparamos las botas…
esquís a punto… miramos el descenso y…
vámonos!!! Los primeros giros los di con poca confianza y algo temeroso de las
pendientes a afrontar y de cómo me encontraría la nieve. Tras unos giros, me
encontré bien y la confianza me ayudo a disfrutar en esta zona donde la nieve
casi estaba perfecta.
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Pendientes para disfrutar |
Fuimos bajando, siempre Jose marcando tanto el ritmo como
la zona por donde bajar… vaya champion que está hecho… gran nivel de esquí el
que tiene. Yo defendiéndome como podía. En la zona baja la nieve era paposa,
paposa… que mala… esquí de supervivencia, y eso es lo que hicimos hasta llegar
a Aigualluts.
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Grandes coladas antes de Aigualluts |
En poco menos de una
hora llegamos a esta preciosa zona, digna de conocer en verano, invierno o
cuando sea… pero precioso siempre. Cogimos agua en pequeñas grietas que excava
el naciente Garona, que luego se
esconde bajo tierra para pasar al valle de Aran.
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Vista hacia el valle de Barrancs... de donde veniamos |
Pusimos otra vez las focas y
pensando que lo teníamos hecho, nos encaminamos a pasar por el Collado de la Renclusa y llegar ya al
refugio.
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Vista hacía atrás.... el Plan de Aigualluts con "su" pico |
El Collado se resistía, y el
cansancio acumulado pasaba factura. Llegamos al Collado por fin.
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Llegando al Cdo de la Renclusa |
Tocaba una pequeña pero intensa bajadita hasta
el Refugio de la Renclusa al que ya
veíamos. Con la nieve de pescadería en cada giro me hundía o caía… pase un poco
de miserias pero al final descendí dignamente hasta el refugio. Justo entramos
cuando se servía la cena… las 19 horas… la madre que lo parió, casi 13 horas…
vaya soba!!!
Nos
cambiamos un poco, y hala a cenar que se nos pasa el turno… entramos en el salón. Estaba a reventar de
gente… pero bueno, nadie en el monte y esto lleno? El desgaste había sido
grande así que no forzamos mucho para que nos entrara toda la cena… sopa, carne
con patatas y cuajada… muy rico todo. Nos relajamos un poco, charleta, unas
risas… y a la piltra que el cuerpo lo merecía. Como balance del día, el cuerpo
aparte de cansado, “solo” tenía una rozadura algo molesta en el pie izquierdo.
Así que no había excusas para mañana hacer cima. Nos acostamos casi sobre las
22.
Con
traslado de cama incluido, dormí más o menos bien, hasta que sonó el
despertador a las 6:30. Desayunamos y comprobamos que hoy éramos de los últimos
en salir… la gente estaba fuerte y con ganas, y nosotros cansados… aunque con
ganas también… siempre con ganas, sino es imposible meterte estas palizas. La
montaña tiene ese misterio que está por
resolver… ¿¿porque se vuelve a pesar de estas sobas, miedos y sufrimientos?? Yo
lo tengo claro… no tengo ni idea… pero
cada día tengo más ganas de volver… jeje.
Una vez medio reparados los bastones de Jose con cinta americana, enfilamos
las palas hacia el Ibon de la Renclusa,
dirección Pico del Alba, nuestro
objetivo del dia.
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El Ibon de la Renclusa, con el Paderna al fondo |
Eligiendo este bonito pico, evitamos además la romería que se
veía de gente hacia el Aneto.
Así que otro dia el monte para nosotros
solos. Subimos con las cuchillas porque la nieve estaba bastante helada, pero
sin problemas. Pasamos el Ibon y continuamos
a media ladera para ya ver las palas que nos esperaban… no quiero ni pensarlo!!
Así que seguimos por estas pendientes, bastante cañeras y sin mirar mucho abajo
subimos hasta el Collado de Paderna.
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Sufriendo en las largas palas |
Aquí dejamos la compañía de la mole
rocosa del Pico Paderna y empezamos a
disfrutar de las magnificas vistas de todos los picos de la zona y prácticamente de los Pirineos. Con el Alba en
lo alto continuamos por otras pendientes donde empecé a sufrir otra vez, pero algo mejor que el dia anterior, lo saque
sin tantos apuros.
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Espectaculares las Agujas de los Maladetas occidentales (Mir, Sayo...) |
La subida nos iba cundiendo, y pronto llegamos al collado
donde dejamos los esquís. Ahora venía la segunda parte….
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Magnificas vistas antes de dejar los esquis |
Comimos
un poco y nos pusimos crampones, cogimos piolet y también nos pusimos el arnés,
por si acaso nos teníamos que encordar. Lleve un cordino de 30 m y 8 mm por si
acaso… y menos mal. Había leído alguna reseña en internet y por ello pensaba
que este pico no tendría más misterio que una pequeña trepada… cuan equivocado
estaba. Quizás en verano no se ponga tan serio, pero con nieve la cosa cambia…
como en casi todas las montañas. Siempre te llevas sorpresas… por ejemplo la
primera vez que subí el Aneto iba
acojonado por el paso de Mahoma… y
luego no es ”nada”, aquí la sorpresa fue al contrario, nadie dice nada y luego
hace falta encordarse… que aunque difícil, lo que se dice difícil no es, pero
es muy expuesto. Así que con nuestro cordino
de 30m, 5 cintas y 6 mosquetones, material para el por si acaso… fuimos
subiendo por donde vimos.
La
primera parte desde que dejas los esquís, sube una pequeña rampa que tiene
bastante inclinación pero que tenía escalones tallados en la nieve, se subía
bien.
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Brecha de entrada al Alba |
Cruzamos a la otra cara del pico y se veía unas rampas inclinadas y la
cresta… suponiendo que encima de la cresta llegaríamos a la cima, tiramos hacia
esta sin encordarnos todavía, parecía suficiente con piolo y crampones, la
nieve estaba “buena”. Llegamos a un resaltito de roca, donde la cosa empezaba a
ponerse sería… seguimos no? Superado este pasito, seguía otro más fino de mixto
también. Es hora de sacar la cuerda no?
“Yo creo que la ruta va más abajo” me dijo Jose… se veían alguna huellas
también más abajo… pues nada vamos a flanquear y bajamos a esas huellas. Monté
un puente de roca y el flanqueo lo hicimos asegurados, ya que una caída por la
pendiente que teníamos debajo nos haría presentarnos en Benasque. Llegamos a
las huellas del “buen” camino y subimos recto por una pendiente de unos 45º a
las rocas, donde tras unos pasitos parecía que estaba la cima. Bajó otra
cordada por una rampa a la izquierda de donde estábamos. Nosotros ya
continuamos por unos resaltitos en un par de largos de 30m hasta la cresta.
Eche en falta unos friends, que siempre vienen bien, ya que me tuve que dar
unos pasos misteriosos sin poder protegerlos a causa de falta de material… en
fin llegamos arriba y subidón… y palizón el que llevábamos… las 14 horas… como
se va el tiempo.
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Saliendo a la cresta cimera |
En esta parte que rodeamos un poco llego por la rampa donde
bajo la otra cordada, otro grupo de 4 que subieron y luego bajaron sin
asegurar… lo dicho, no era difícil pero sí bastante expuesto… elección de cada
uno.
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En nuestra cima |
Así cuando estábamos en la cresta final, vimos lo que parecía un mojón
unos 20 metros más allá, parece la cima
aquello… vamos o nos vale aquí, en altura quizás sería un par de metros, más
por pereza o yo que sé, que por otra cosa, dejamos sin pisar la cumbre oficial
del Alba… habrá que volver alguna otra vez, pero si eso para hacer la cresta de
los 15 gendarmes del Alba, también
una de las crestas en la lista de pendientes.
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Montando la primera reu para el destrepe |
Sin más dilaciones ya que el
horario otra vez se nos había ido bastante, emprendimos el descenso… nosotros
lo fuimos asegurando, destrepando uno y el otro un poco a pelo, aunque siempre
con la “confianza” de tener la cuerda en caso de caída. Así que en tres largos
de 30m, montados sobre puentes de roca, que era lo único que podíamos montar…
llegamos a la zona más horizontal de la pendiente y ya flanqueamos hasta llegar
a la misma brecha de subida desde donde vimos los esquís… bajada, más
cansancio… las 16. Uff!! A ver como está ahora la nieve… madre la que me
espera… Jose ya lo tenía chupao… yo aún tenía que sufrir un poco más. Comimos
algo que estábamos con la reserva encendida, y pa’bajo… el primer giro… ostia
que te crío… para coger confianza… la nieve ya se veía que estaría blanda,
paposa… seguí bajando y mejor, por aquí aún aguantaba la nieve más o menos. Nos
metimos ya a las hoyas entre el Paderna y
la Tuca blanca de Paderna y allí la
nieve era agua solida, parecía arenas movedizas… Jose se hundió en un giro, e
iba yo tan contento que esta vez no me había
tocado a mí, cuando de repente… sin girar ni nada… se me hunde el esquí
izquierdo… la leche… que horror de nieve… y menos mal que vamos con esquís!!!
Si tienes que bajar andando por aquí, mueres en el intento.
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Antes de meternos a los Tubos, con lo que habíamos descendido detrás |
Bajando, bajando,
llegamos a lo que se conoce como los
tubos de Paderna… madre!! Que vistas…
la pendiente a bajar sería como una pista negra… oscura… muy negra… y
estrecha, y con la nieve paposa asquerosa… vamos que me acojone del to’. Jose
bajo tranquilamente y yo fui bajando un rato en escalones deslizando esquí,
hasta que dije… allá voy… ostión que me voy a dar… unos cuantos giros… de todo
el cuerpo y no solo de los esquís, sin caerme… aún no sé como lo hice… sigamos.
Bajamos otro tramo más o menos hasta otra zona donde se veía otro tubo aún más
estrecho… por ahí ya ni de coña. Se veía el valle ahí mismo y le dije a Jose
que si él se atrevía, yo bajaba andando este tramo y listo… así lo hicimos… un
poco más de sufrimiento y penosidad al hundirme hasta la rodilla en cada paso,
pero bueno llegamos al valle… Jose un poco harto de esperar al novato, pero al
fin llegamos, pasamos a la pista de fondo y en nada llegamos al Hospital de Benasque, donde ya había
grandes praderas verdes y se oía el rugir del rio Esera bien fuerte, por el deshielo de estos días. Las 19 horas…
debe ser la hora de llegada… ayer y hoy… buena soba también.
En el tramo desde
el Hospital al aparcamiento, unos 500 m andando por la carretera, empezamos
a hacer balance de lo realizado en estos dos días… para mí una grandísima
actividad, física por supuesto, pero también técnica, ya que mi experiencia con
los esquís de travesía era muy poca… y lo sacamos bastante bien al final. También,
como no, una enorme actividad de disfrute-sufrimiento en estos parajes
incomparables del Macizo de la Maladeta,
dos días excepcionales que te hacen sentirte vivo, y que duran en la memoria
mucho más tiempo que meses y meses de
dura rutina diaria. Con el balance hecho, llegamos al coche y montamos el campo
base… unas birras con bocata en Benasque para celebrarlo y vuelta pa’ Madrid, donde el coche se unió a nuestra
paliza física, y en una de estas de Murphy, se le enciende la reserva…
gasolineras cerradas… y rezando, rezando, llegamos al Area 103, con 0 rayas en la reserva… uy!! Casi nos quedamos sin
gasolina… todo se pega… la leche.